El Estudio Fotográfico “Manrique y Cía”

Al revisar El nuevo diario, Billiken y otras publicaciones periódicas venezolanas de los primeros  años del siglo XX, notamos que una de las  asociaciones de mayor relevancia en el campo fotográfico nacional fue “Manrique y Cía.”, de cuyo taller  salieron imágenes que plasmaron la estética de un momento en la vida venezolana: bellezas del momento,  caracterizaciones mitológicas, representaciones con  tintes teatrales, grupos en festividades, matrimonios y celebraciones de todo tipo, ornamentados de una  manera que hoy nos causa cierta nostalgia. 

“Manrique y Cía.” se distinguió por difundir la estética fotográfica de su época, que tanta similitud  tenía con la pintura y de la cual tomaba las poses,  los matices e, incluso, algunos de los elementos  utilizados por los pintores en la composición. 

Por razones que sólo esbozamos, hemos dedicado  en casi todas nuestras publicaciones algún espacio a este taller fotográfico, planteando siempre las dudas  existentes en torno a la identidad de quienes lo  componían y otros detalles relativos a su funcionamiento.  

En los últimos días y con el objeto de aclarar  muchas de las interrogantes existentes en relación  a estos fotógrafos, acaba de ser publicado el libro Un artista de ayer, escrito por el Dr. Pedro J. Manrique  Lander, médico de profesión y descendientes directo de  los Manrique que se dedicaron a la fotografía. 

Así, nos encontramos con el primero de ellos, de nombre Pedro Ignacio Manrique Arvelo (1863-1926),  quien obtuvo múltiples reconocimientos internacionales  por sus imágenes y quien se adentró, además, en el  campo literario. A la muerte de éste, lo sustituyó su hijo Pedro Antonio Manrique Arvelo (1898-1960), el  cual laboró en el estudio Manrique hasta 1937,  cuando ocurrió su cierre definitivo.  

Otros datos de importancia que nos suministra  esta obra son los nombres de los fotógrafos y  técnicos que, para noviembre de 1922, integraban  la firma “Manrique y Cía.”: Oscar O´Brien, el ya citado Pedro Antonio Manrique Arvelo, Miguel Pietri,  Rafael Rhomer, Oscar Toro, Bernardo González y  Pedro Ignacio Manrique como su director. La  mayoría de ellos eran para entonces, o lo fueron en  los años siguientes, fotógrafos renombrados. 

General José Manuel Carreño, Señora e hijos. Caracas, Venezuela, 1915: Manrique & Cía © Archivo Fotografía Urbana

El Dr. Manrique Lander expone que Un artista de ayer no es ni pretende serlo una obra literaria,  según lo indica en la introducción. Tampoco, a  nuestro juicio, se puede tomar como una biografía  propiamente dicha, aunque constituye un trabajo de  gran valor cronológico documental, que puede dar  pie a infinidad de estudios interpretativos, ya sea  sobre los Manrique, sobre su momento histórico  fotográfico o acerca de su concepción de la técnica. 

La limitación que tiene este libro se refiere al  carácter restringido, casi familiar, de su distribución, ya  que la edición ha sido costeada por su autor, lo que  nos hace pensar que llegará a muy pocas manos. 

Es necesario explicar que el motivo que generó  este trabajo fue, como el mismo autor declara en la página 10, el desagrado que le produjo la escasa información publicada sobre sus antepasados en el catálogo Con la fuerza y verdad de la luz de los cielos, correspondiente a la exposición del mismo nombre montada en 1977 en la Galería de Arte Nacional por FUNRES.  

Al respecto señala: “Al leer la parte correspondiente a la familia Manrique la consideré mezquina e injusta…” Mas el autor aclara: “…El hecho de que la labor de la  familia Manrique dentro del campo fotográfico no fuese  tratada con justicia y equidad es en gran parte culpa  mía. Previamente a la mencionada exposición recibí la  visita de un representante de la Fundación para el  Rescate del Acervo Documental Venezolano quien  recababa información y datos para editar el folleto que  se imprimiría. Un poco por desconocimiento de lo que  existía en ese legajo de papeles familiares que  conservaba, no se los suministré como tampoco le  aclaré todos los datos. Como el mío, hay muchos otros  casos. Personas que guardan celosamente valiosos  datos en archivos privados, los cuales, puestos en  manos de la nueva y joven generación de talentosos  investigadores que se está formando aclararían y  enriquecerían nuestra historia”. 

El libro del Dr. Manrique Lander nos hace reflexionar  que así como pueden darse respuestas airadas e  improductivas por parte de los descendientes de los  fotógrafos historiados, ante equivocaciones u  omisiones, también pueden presentarse casos como  éste, en el que la falta de informaciones precisas acerca  de sus antepasados ha provocado una respuesta  provechosa para la reconstrucción y análisis de la  Historia de la Fotografía en Venezuela.

Este artículo fue publicado en el diario EL NACIONAL, 04/10/1981, pág. A–6. Caracas, Venezuela.

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